Estudia, ayuna, entrena, lucha: Las raíces del Agosto Negro

Aug 24, 2023

Funeral of Soledad Brother George Jackson, 1971. United Press International.

Nota del equipo editorial: Esta es una traducción del artículo “Study, fast, train, fight: The roots of Black August“, puede encontrar la versión original aquí.

Introducción

En agosto de 1619, africanos esclavizados tocaron suelo en el primer asentamiento inglés permanente en lo que hoy es Estados Unidos. Los siglos transcurridos desde entonces han sido testigos del desarrollo de el sistema racial más violento, extractivo y profundamente arraigado que cualquier otro en la historia de la humanidad. Sin embargo, donde hay opresión, hay resistencia. Desde 1619, los radicales y revolucionarios negros han tomado medidas colectivas audaces en busca de su libertad, amenazando los frágiles cimientos de la explotación sobre los que se construye Estados Unidos. Estas luchas heroicas han logrado tremendas victorias, pero también han producido mártires —héroes que han sido encarcelados y asesinados debido a sus esfuerzos por transformar la sociedad.

Cada año se honra el “Agosto Negro” para conmemorar a los combatientes caídos del Movimiento por la Liberación Negra, para pedir la liberación de los presos políticos en Estados Unidos, para condenar las condiciones opresivas de las cárceles estadounidenses y para enfatizar la importancia continua de la lucha por la Liberación Negra. Quienes observamos el Agosto Negro nos comprometemos a niveles más altos de disciplina durante todo el mes. Esto puede incluir el ayuno de alimentos y bebidas, el ejercicio físico frecuente y el estudio político, y la participación en la lucha política. En resumen, los principios del Agosto Negro son: “estudia, ayuna, entrena, lucha”.

George Jackson y los orígenes del Agosto Negro

George Jackson fue General de División del Partido de las Panteras Negras mientras estuvo encarcelado en la cárcel de San Quentin en California. Jackson fue un revolucionario influyente, y su asesinato a manos de un guardia de la cárcel de San Quentin fue uno de los catalizadores principales para el inicio del Agosto Negro.

En 1961, George Jackson, un joven de 19 años condenado por robo a mano armada, fue sentenciado a una pena de prisión de “1 año a cadena perpetua”, lo que significa que los administradores de la prisión tenían control total y arbitrario sobre la duración de su sentencia. Nunca volvió a vivir fuera de una cárcel, y pasó los siguientes 11 años tras las rejas (siete años y medio de estos en confinamiento solitario). En esos 11 años —a pesar de vivir en un ambiente de racismo extremo, represión y control estatal— el fuego político de George Jackson se encendió, y se convirtió en una inspiración para los otros revolucionarios de su generación.

Jackson fue expuesto por primera vez a la política radical por su compañero de prisión W. L. Nolen. Con la guía de Nolen, Jackson estudió las obras de muchos revolucionarios, incluidos Karl Marx, V. I. Lenin, Mao Tse-Tung y Frantz Fanon. Nolen, Jackson y otros presos se dedicaron a crear conciencia política entre los presos y a organizar a sus compañeros en el sistema penitenciario de California. Dirigieron sesiones de estudio sobre filosofía radical,  convocaron a grupos como la Coalición del Tercer Mundo y comenzaron el capítulo de la cárcel de San Quentin del Partido de las Panteras Negras. Jackson incluso publicó dos libros ampliamente leídos mientras estaba encarcelado: Soledad Brother y Blood in My Eye.

Desafortunada, aunque predeciblemente, estos organizadores radicales pronto se encontraron en la mira del establecimiento carcelario de California. En 1970, W. L. Nolen, que había sido trasladado a la prisión de Soledad y planeaba presentar una demanda contra su superintendente, fue asesinado por un guardia de la prisión. Días después, George Jackson (también ahora en la prisión de Soledad) y otros prisiones radicales, Fleeta Drumgo y John Clutchette, fueron acusados de matar a otro guardia de la cárcel en represalia por la muerte de Nolen. Los tres fueron llevados a juicio, y se les conoció como los Hermanos Soledad.

Ese año, cuando ya era claro que George Jackson probablemente nunca saldría de prisión, su hermano Jonathan Jackson, de 17 años, organizó un ataque armado en el tribunal del condado de Marin para exigir la liberación inmediata de los Hermanos Soledad. Durante la ofensiva, Jackson contó con la ayuda de otros tres prisioneros —James McClain, William Christmas y Ruchell Magee. Jonathan Jackson, McClain y Christmas fueron asesinados, mientras que Magee recibió un disparo y fue arrestado nuevamente. Ruchell Magee, que ahora tiene 80 años, es actualmente una de las personas que más tiempo ha pasado tras las rejas como preso político.

El 21 de agosto de 1971, poco más de un año después del incidente del tribunal, un guardia de la cárcel asesinó a George Jackson. Los hechos sobre su muerte son discutidos. Las autoridades de la cárcel alegaron que Jackson consiguió entrar un arma en la cárcel y que fue asesinado mientras intentaba escapar. Por otro lado, el gigante literario James Baldwin escribió: “Ninguna persona negra jamás creerá que George Jackson murió de la forma en que nos dicen que murió”.

Si bien las circunstancias particulares de la muerte de Jackson probablemente permanecerán en disputa para siempre, dos hechos son claros: su muerte fue, en última instancia, un asesinato político, y su huella revolucionaria jamás será extinguida. A través de los esfuerzos y el sacrificio de George y Jonathan Jackson, Nolen, McClain, Christmas, Magee y muchos otros revolucionarios, la década de 1970 se convirtió en una década de lucha y organización política generalizada dentro de las cárceles. Los presos exigieron el fin del trato racista y violento a manos de los guardias correccionales, mejores condiciones de vida y un mayor acceso a educación y a atención médica adecuada. Las tácticas en estas campañas incluían demandas, huelgas y levantamientos masivos. El ejemplo más notable puede ser la  Rebelión en la cárcel de Attica , que ocurrió en el estado de Nueva York pocas semanas después del asesinato de George Jackson. En protesta por las condiciones deshumanizadoras a las que estaban sometidos, unos 1,500 presos de la cárcel de Attica publicaron un manifiesto con sus demandas y tomaron el control de la cárcel durante cuatro días, a partir del 9 de septiembre de 1971. Bajo órdenes del gobernador Nelson Rockefeller, las autoridades policiales irrumpieron en Attica el 12 de septiembre y masacraron al menos a 29 personas encarceladas. Ninguno de los prisioneros estaba armado.

Este es el contexto en el que nació el Agosto Negro en 1979. Se celebró por primera vez en la cárcel de San Quentin de California, donde George Jackson, W. L. Nolen, James McClain, Willam Christmas y Ruchell Magee habían estado presos. El primer Agosto Negro conmemoró la década anterior de valiente lucha carcelaria, así como los siglos de resistencia negra que la precedieron y acompañaron.

Los presos políticos y la lucha carcelaria

Los observantes del Agosto Negro pedimos la liberación inmediata de todos los presos políticos en Estados Unidos. Que el gobierno estadounidense incluso tenga prisioneros políticos es un hecho que intentan ocultar y negar. En realidad, docenas de radicales de organizaciones como el Partido de las Panteras Negras, el Ejército de Liberación Negra, el Movimiento Indígena Americano y MOVE han sido encarcelados durante décadas como resultado de su actividad política. Como Angela Davis, que en un momento fue la presa política de más alto perfil en Estados Unidos, explica:

“Existe una diferencia clara y cualitativa entre alguien que viola una ley por su propio interés individual y aquel que la viola en interés de una clase de personas cuya opresión se expresa directa o indirectamente a través de esa ley en particular. A la primera persona se le podría llamar criminal (aunque en muchos casos son víctimas), pero la segunda, como reformista o revolucionario, está interesada en el cambio social universal. Capturado, él o ella es un preso político… En este país, sin embargo, donde la categoría especial de presos políticos no está reconocida oficialmente, el preso político inevitablemente es juzgado por un delito penal específico, no por un acto político… En todos los casos, sin embargo, el preso político ha violado la ley no escrita que prohíbe los disturbios y trastornos en el estatus quo de la explotación y el racismo”.

Las cárceles en Estados Unidos son una forma de control social que sirve para mantener el estatus quo de la opresión. En las últimas décadas, las cárceles se han convertido en una herramienta cada vez más importante para la clase dominante estadounidense. Las cárceles no solo ponen en cuarentena a los revolucionarios, sino también a aquellos segmentos de la población que se han vuelto cada vez más prescindibles para el sistema capitalista a medida que la producción globalizada, la desindustrialización y la automatización tecnológica disminuyen la necesidad general de la fuerza laboral. Estos cambios, que comenzaron de lleno en la década de 1970, han afectado más a las comunidades negras, latinas e indígenas, como lo ejemplifican las altas tasas de desempleo y encarcelamiento que enfrentan esas comunidades. Estos grupos también son históricamente los más propensos a la rebelión. Angela Davis señaló en 1971 que como resultado de estas tendencias, “los presos, especialmente los negros, chicanos y puertorriqueños —están promoviendo cada vez más la proposición de que son presos políticos. Sostienen que son presos políticos en el sentido de que son en gran medida víctimas de un orden político-económico opresivo”.

Aunque esa definición de preso político no es ortodoxa, ilustra la naturaleza política y económica de la criminalización. Es por eso que los observantes del Agosto Negro conectan la lucha por liberar a los presos políticos “revolucionarios” con la lucha más amplia contra las cárceles estadounidenses. La encarcelación en masa es un síntoma del mismo sistema contra el que los presos políticos han dedicado sus vidas a luchar.

A medida que un número creciente de trabajadores estadounidenses son “lumpenizados”, o expulsados de la economía formal y el empleo estable, aumenta la importancia potencial de la lucha política colectiva de los desempleados y encarcelados. George Jackson escribió en Blood in My Eye que “se debe llegar a los presos y hacerles comprender que son víctimas de la injusticia social. Esta es mi tarea trabajando desde adentro. El gran número de la clase de prisioneros y las condiciones de su existencia los convierten en una poderosa reserva de potencial revolucionario”.

La propia trayectoria de George Jackson es un ejemplo perfecto de ese potencial revolucionario. Jackson no llegó a la cárcel ya como revolucionario. Tenía antecedentes de delitos menores y fue apolítico durante sus primeros años tras las rejas. Habría sido rechazado por muchas personas en nuestra sociedad como un “maleante”. Pero los camaradas que sabían que tenía el potencial inherente a todo ser humano lo encontraron y lo acogieron. Lo ayudaron a comprender sus experiencias personales en el contexto del capitalismo y la supremacía blanca. A su vez, George Jackson dedicó su vida a hacer lo mismo por otras personas encarceladas.

El Agosto Negro hoy

Agosto, más que cualquier otro mes, ha llevado históricamente el peso de la lucha por la Liberación Negra. Por supuesto, los africanos esclavizados fueron traídos por primera vez a la Norteamérica Británica en agosto de 1619. Poco más de 200 años después, en agosto de 1831, Nat Turner lideró la rebelión de esclavos más conocida de la historia de Estados Unidos. Este significado histórico se prolongó hasta el siglo XX, cuando tanto la Marcha en Washington por Empleos y Libertad como la Rebelión de Watts —un levantamiento explosivo contra la policía racista en Los Ángeles— ocurrieron en agosto durante la década de 1960.

Incluso hoy, el mes sigue siendo significativo en la lucha. John Crawford, Michael Brown y Korryn Gaines eran tres estadounidenses negros que fueron asesinados en casos de brutalidad policial de alto perfil; Crawford y Brown en agosto de 2014, y Gaines en agosto de 2016. Sus muertes han sido parte del impulso para el resurgimiento de un movimiento nacional contra la brutalidad policial racista. Finalmente, el 21 de agosto de 2018, el 47 aniversario de la muerte de George Jackson, miles de prisioneros estadounidenses lanzaron una huelga nacional en las cárceles. Participaron en paros laborales, huelgas de hambre y otras formas de protesta. La huelga duró hasta el 9 de septiembre, 47 años después de que comenzó el Levantamiento de la cárcel de Attica. Al igual que los presos de Attica, los organizadores de la huelga de cárceles de 2018 presentaron una lista completa de demandas que expusieron la opresión inherente al sistema penitenciario de Estados Unidos y establecieron un marco para mejorar sus condiciones.

Cada uno de estos eventos históricos y contemporáneos revela una verdad que la tradición radical negra siempre ha reconocido: no puede haber libertad para las masas negras dentro del sistema capitalista supremacista blanco. La lucha por la liberación es exactamente eso: una lucha. Desde su creación en San Quentin, el Agosto Negro ha sido una parte indispensable de esa lucha.

En el momento político actual, cuando algunos líderes engañosos quieren enterrar la naturaleza radical de la resistencia negra y, en cambio, apuntalan políticas reformistas que glorifican la celebridad, la riqueza y la asimilación al sistema capitalista, el Agosto Negro más importante que nunca. Conecta a los negros con nuestra historia y nos sirve como recordatorio de que nuestra liberación no está en manos de multimillonarios negros, policías negros o funcionarios negros del Partido Demócrata. Esas “caras negras en posiciones prominentes” simplemente le ponen una cara amistosa al sistema que oprime a las masas de personas negras en Estados Unidos y en todo el mundo, a menudo distorsionando los símbolos de la resistencia negra en el camino. La liberación negra está, como siempre lo ha estado, en manos de las masas conscientes y organizadas. Estudia, entrena, lucha y, en las palabras de George Jackson, “descubre tu humanidad y tu amor en la revolución” [1].

Referencias

[1]. George Jackson, Blood in My Eye (Boston: Black Classic Press, 1996), https://redyouthnwa.files.wordpress.com/2018/05/george_l-_jackson_blood_in_my_eyebook4you-org.pdf

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